Oviedo

 

 

ESCUELA DE YOGA SD - OVIEDO         

C/ Víctor Sáenz 4 bajo.                      

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Introducción

Amorebieta 3

 

APRENDE CON NOSOTROS A:

   - Relajarte

   - Respirar adecuadamente

   - Cuidarte y vivir saludablemente

   - Crear y potenciar tu mente positiva ...

                                                       

TE INVITAMOS A DOS CLASES DE PRUEBA

Te proponemos que asistas a un par de clases para probar como te va.

GRATIS Y SIN COMPROMISO

Si decides no quedarte porque no es lo que esperabas no tendrás que abonar nada.
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HORARIOS HATHA YOGA:

 Lunes y Miércoles

        - de 20:30 a 22:00 h.

 Martes y Jueves

 - de 18:30 a 20:00 h.

 - de 20:00 a 21:30 h.

  

CURSOS:

          - Iniciación a la meditación.

          - Sutras de Patanjali. (Hay que tener hecho el curso de Iniciación a la Meditación).

          - Bagavhad Gita. (Hay que tener hecho el curso de Iniciación a la Meditación). 

 

HORARIOS MEDITACIÓN:

 Viernes (Son dos viernes al mes)

  - de 20:30 a 22:00 h.

           Llama para conocer el calendario.

     

                        TE ESPERAMOS...

 

Nosotros

 

 

ov fachada

 

Era el año 1999 cuando un grupo de profesores formados en la "Escuela de Yoga Sanatana Dharma" de Cestona-Guipúzcoa y residentes en Asturias, decidimos abrir la ESCUELA "SANATANA DHARMA de OVIEDO". 

La inaguración de la escuela fue el 28 de noviembre de 1999, en la Calle VÍctor Saez Nº 4, bajo de Oviedo.  Y allí seguimos, empeñándonos y comprometiéndonos en la divulgación y propagación de la "Ciencia del Yoga".

Fundamentalmente las prácticas que utilizamos incluyen:
   - Ejercicios respiratorios (PRANAYAMAS).
   - Posturas corporales (ASANAS).
   - Ejercicios de relajación.

Si deseas información puedes dirigirte al teléfono 985293196 -  626 597 174 o escribir un correo a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Actividades

 

Amorebieta 2CADA CLASE SE DIVIDE DE LA SIGUIENTE MANERA:

    - Exposición teórica de los diversos temas (15 minutos aprox.)
    - Ejercicios respiratorios (15 minutos aprox.)
    - Práctica de asanas (40 minutos aprox.)
    - Relajación dirigida (20 minutos aprox.)

 

REALIZAMOS:


    - Clases específicas de Meditación para todos aquellos alumnos interesados en profundizar en la "Ciencia del Yoga".
    - Realizamos charlas de puertas abiertas para que todo el que lo desee se pueda acercar y tener un primer contacto con el Yoga y la escuela.

    - Conferencias dirigidas al público en general. 

    - Cursos de fin de semana como: "Iniciación a la Meditación", "Psicología yógica", "Eneagrama", "Estudio del Bhagavad Gita y Sutras de Patanjali".
    - Retiros de fin de semana en la región. 
    - Talleres específicos como "taller de relajación".
    - Podemos ponerte en contacto con otros sitios donde se impartan clases "Sanatana Dharma" en Asturias.
    - Podemos ponerte en contacto con profesores "Sanatana Dharma" a disposición para impartir clases en asociaciones, gimnasios, centros culturales, etc.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN PUEDES CONTACTAR CON NOSOTROS A TRAVÉS DE: 

Mail: yogasd.oviedo@gmail.com    teléfono: 985 293 916      626 597 174      

 

 Horarios

reloj

 

HATHA YOGA:

 Lunes y Miércoles

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MEDITACIÓN:

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 Varios

 

Amorebieta 4LA FELICIDAD MÁS ELEVADA 

Hay dos tipos de felicidad: una, temporal y fugaz y con cierta dosis de euforia y ansiedad, que surge del juego emocional; y otra, imperecedera, que es el resultado del acercamiento consciente al Ser o Atmán.

 

Cuando se produce un deseo la mente se llena de actividad, se agita, se inquieta e impacienta y permanecerá en ese estado hasta obtener el objeto deseado. Solo cuando el deseo ha sido satisfecho la mente tiende hacia el Alma Interna.
 
La Dicha del Alma se refleja en el intelecto y es entonces cuando se experimenta una pequeña y fugaz dosis de felicidad. Pequeña y fugaz, ya que sin tardar aparecerá un nuevo deseo que atrapará y perturbará de nuevo a la mente repitiéndose así incesantemente un nuevo ciclo.
 
Sin embargo, estas pequeñas catas de felicidad que la experiencia nos proporciona, van a servir para que podamos seguir manteniendo la esperanza y continuemos su búsqueda, lo que nos llevará, sin lugar a dudas, al acercamiento al Ser, ya que tal felicidad no procede de ninguno de los objetos mundanos. No existe ni una sola pizca de felicidad en ninguno de los objetos mundanos ni en todo el universo sensorial.
 

Todo placer, bienestar o felicidad es tan solo un reflejo de la Dicha espiritual o del Ser, del Atmán.

La verdadera felicidad se halla dentro de nosotros, en el Atmán. Es subjetiva. Se manifiesta solo cuando la mente se concentra y los sentidos se abstraen de los objetos externos. Cuando la mente permanece fija en un punto y dejamos de albergar deseos y pensamientos, la Dicha Átmica empieza a amanecer y empezamos a experimentar la felicidad espiritual o Ananda.

 

La Dicha espiritual es la felicidad mas elevada. Es independiente de los objetos. Es constante, uniforme y eterna.

 

El placer sensual proviene de la emoción. La Dicha es la felicidad del Ser, la naturaleza inherente al Atmán.

 

El placer es temporal y fugaz. La dicha es eterna e imperecedera.

 

El placer se mezcla con el dolor. La dicha es una felicidad sin mezcla.

 Si tenemos satisfacción y comprensión interior y nos sentimos a gusto, todo el entorno exterior se convierte en un paraíso, aunque éste no sea perfecto. Entonces estamos en el mejor de los momentos y en el lugar ideal. Pero si la mente está confusa, totalmente insatisfecha y afectada y agitada por el ego, aún encontrándonos en el mejor de los paraísos, sufriremos.

Es decir, que si existe algún problema, el problema está siempre dentro.

 

“El Sol brilla siempre pero su Luz y su Calor no nos llegan hasta que las nubes de la tormenta se disipan, del mismo modo no experimentaremos la perfección y la felicidad que son nuestra verdadera naturaleza hasta que la miseria de la codicia y del egoísmo sean trascendidas”.

 

Mantengamos pues la mente en un estado moderado, es decir, con ecuanimidad. Ya lo dice el -Mangala Gáyatri-: “Indivisible felicidad es que Yo Soy el Supremo Brahmán. Con una mente ecuánime se realiza”.

 

Entre otras muchas cosas que debemos agradecer a nuestro maestro Madhava es que con su Escuela tengamos la oportunidad de aprender a pensar bien, siendo ecuánimes en todos los quehaceres de la vida. Por nuestra parte solo queda añadir la intencionalidad.

  Así que nos viene bien recordar en estos momentos uno de los mantras de Swami Sivananda:

“Sirve. Ama. Da. Purifícate. Medita. Realízate”.
 

Pusham

 

 

Imagen relacionada Las 5 heridas que nos impiden ser uno mismo (Lisa Bourbeau)

 

Nuestra Alma elige los padres y las circunstancias de nacimiento por razones muy precisas.

Venimos a experimentar una serie de vivencias para sanar una serie de heridas, y así integrar la personalidad con el Alma.

Venimos a aprender a aceptar y amar incondicionalmente partes de nosotros que hasta ahora han vivido ignoradas y con miedo.

Somos atraídos hacia padres con heridas como las nuestras para recordarnos que hemos venido a amar.

Aprender a aceptar nuestras heridas es aprender a ser responsables y a amarnos incondicionalmente, y esa es la llave para la transformación y la sanación del Alma.

¿Te has dado cuenta que cuando acusas a alguien de algo, esa persona te acusa a ti de lo mismo?

Verifícalo con la otra persona, y a parte de sorprenderte, verás cómo te liberas de juicios.

No aceptar nuestra herida, sentirnos culpables, con vergüenza o juzgarnos, es atraer circunstancias y personas que nos harán sentir esa herida no aceptada.

Aceptar la herida no significa que sea nuestra preferencia tenerla; significa que, como seres espirituales que elegimos vivir la experiencia humana para espiritualizar la materia, nos permitimos experimentar esa herida sin juzgarnos y aprender de la experiencia.

Mientras haya miedo, hay herida y hay un juicio o creencia que bloquea su sanación.

Cuando aprendemos a aceptar nuestras heridas estamos desarrollando el Amor y estamos espiritualizando la materia.

La sanación se produce totalmente cuando nos aceptamos a nosotros.

El perdón hacia uno mismo es lo que finalmente nos sana, y para eso hay que aceptar que uno mismo es responsable de todo lo que le ocurre, y aceptar que ha acusado a otros de hacer lo que uno mismo hace a los demás.

En el fondo, todos somos humanos, y aceptar nuestras limitaciones es lo que nos hace humildes y nos permite descubrir nuestra herencia divina.

Las cinco heridas del Alma más comunes son:

-El rechazo.

-El abandono.

-La humillación

-La traición.

-La injusticia.

No necesariamente tenemos las cinco heridas.

Con humildad y sinceridad cada cual puede reconocer sus heridas. Reconocer nuestra limitación humana es el primer paso en el proceso de sanación.

Si nos cuesta identificar nuestras heridas es porque nos ocultamos tras una máscara, que se construyó para no ver ni sentir esa herida.

 

 

 

                                                       EL SECRETO DE LA FELICIDAD

                                                                    MADHAVAFELICIDAD 02 INED21

     La felicidad y el Yoga. Vamos a explicar qué tiene que ver la felicidad con el Yoga y el Yoga con la felicidad.

            El Yoga, desde nuestro punto de vista, desde el punto de vista externo, es el conocimiento de uno mismo a todos los niveles, desde el nivel más elemental o grosero, que es el físico, hasta el nivel más elevado que es el espiritual; lo que nosotros llamamos el Ser, aquello que es por sí mismo, que ni nace, ni muere, que es siempre, es por lo tanto el conocimiento de nosotros en todos los aspectos; por eso el oráculo de Delfos ponía aquello de que “hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo” y en voz baja decía…y a todos los dioses. Pues esto es el Yoga: conocimiento de uno mismo desde lo más elemental hasta lo más sublime.

          En este trabajo vamos, paso a paso, recorriendo el Sendero. Este Sendero es el que nos conduce desde ese primer escalón hasta la culminación con la Realización de la Verdad en nosotros mismos. En ese proceso, tenemos que pasar por diferentes situaciones e ir, poco a poco, haciéndonos dueños de ellas, siendo dueños de nosotros mismos.

            Aunque el título sea “El secreto de la felicidad” mejor podríamos llamarlo “El secreto de estar bien” ya que la felicidad, aunque toda la gente dice querer alcanzarla, hoy en día todavía las personas están muy lejos de estar preparadas para ser felices. Para alcanzarla hace falta un nivel de evolución mayor que el que tenemos ahora. Sin embargo, todo el mundo busca mejorar. Lo que está buscando en realidad es estar bien. Suele confundirse estar bien con la felicidad.

            ¿Por qué se busca estar bien? Pues porque estamos mal. Y, además, todo el mundo está mal. Habrá momentos más o menos agradables, pero al final, todos acabamos estando mal; y esto ¿por qué? Muy sencillo: nosotros hemos venido aquí a aprender y para aprender tenemos que hacer cosas, tenemos que tener experiencias. El hecho de estar mal nos obliga a movernos y a tener experiencias; así, vamos aprendiendo y vamos creciendo.

            ¿Por qué estamos mal? Porque cuando somos pequeños, a la edad de 3 años y medio, tenemos que tomar una decisión que va afectar al resto de nuestras vidas. Hay que fijarse bien en el hecho de que el niño pequeño tiene que decidir cómo va a ser el resto de su vida y cómo tiene que enfrentar el resto de sus días de su vida. Para tomar esa decisión se tiene que basar en la experiencia que tiene hasta ese momento. Todavía no tiene capacidad de pensamiento, de construir conceptos, no puede razonar, por lo tanto no puede llegar a conclusiones, solo tiene su experiencia hasta ese momento.

          Empezamos con el nacimiento del niño: En el momento del nacimiento todos nosotros tenemos que cambiar ese estado ”ideal” donde nos encontramos unidos a nuestra madre de una forma que nunca más se va a repetir. Estamos ahí, en su interior, conviviendo con ella en un ambiente tranquilo, templado, flotando en un líquido donde nada nos roza la piel, escuchando el sonido del corazón de nuestra madre y cuando más a gusto y mejor estamos, sin saber porqué, nos arrojan de ahí. Y ¿a dónde salimos? A un mundo desconocido y hostil, donde a no ser que nazcamos en un sitio muy caliente hará frío, habrá luz (hasta ese momento estábamos a oscuras), que nos deslumbrará, nos sentiremos separados de nuestra madre… En definitiva, nos sentimos perdidos, incapaces de valernos por nosotros mismos y de solucionar este problema; estamos impotentes ya que si alguien no se ocupa de nosotros morimos; no podemos solucionar nuestra vida nada más nacer; no es como otros animales que caminan al poco de nacer, a nosotros nos tienen que hacer todo durante un montón de tiempo.

          Pero ¿cuánto tiempo necesitamos para emanciparnos y valernos por nosotros mismos? Pues a modo de broma 40 años. Date cuenta de la sensación de angustia en ese momento del nacimiento. La experiencia más traumática que vamos a pasar en nuestras vidas es el nacimiento y aunque no podemos entender ni comprender, sí podemos sentir.

            En el momento del nacimiento hay un traslado desde un entorno idóneo alrededor de nuestra madre a un lugar desconocido, inhóspito, donde estamos condenados a muerte (muchos niños se mueren ahí, en el momento del nacimiento). De hecho, todavía hoy en día, para inscribir a un recién nacido en el Registro del Juzgado se necesitan que pasen 24 horas. Parece ser que cuando nacemos tenemos 24 horas de reflexión para saber si queremos seguir viviendo o no y en algunos casos el niño decide irse, bueno el niño, en realidad es el Alma que está ahí en el cuerpo la que decide.

           ¿Qué es lo que nos hace seguir viviendo y nos da estímulo para afrontar esa situación, ese estado tan traumático? Las caricias. Cuando somos recogidos y alguien se ocupa de nosotros en ese momento es como si nos ha salvado la vida; sobre todo si volvemos a encontrarnos con nuestra madre y nos acerca a su corazón y la sentimos; en ese momento volvemos a sentir ese estímulo grande para seguir viviendo y continuar con lo que nos espera. Entonces, ¿qué es lo que nos salva de ese estado traumático, de ese estado de desesperación?Las caricias. Alguien se ocupa de nosotros durante mucho tiempo, sobre todo durante el primer año. Tienen que ocuparse de nosotros, nos tienen que alimentar, nos tienen que lavar, cambiar, etc., nos tienen que hacer todo y si no nos dan esa atención, nos morimos. En conclusión, por lo menos durante el primer año de vida tenemos que estar atendidos por lo que hay una asociación de caricias al hecho de sentirnos bien.

Todas las experiencias que vivimos se van grabando en la memoria y se graban en tres bandas. En una banda se graba lo que sentimos; en otra banda se graba lo que aprendemos, es decir, lo que vemos, lo que escuchamos de nuestros padres, de los que nos cuidan; y en la tercer banda se graba lo pensado.

            En estos primeros momentos la única banda que ya está lista para grabar es lo que sentimos, al principio no aprendemos nada porque nuestros ojos están deslumbrados, venimos de la oscuridad a la luz y vemos chiribitas, no estamos preparados para ver, tampoco oímos, nuestros oídos todavía no están preparados para el sonido externo, entonces apenas aprendemos nada.

          Pero sí sentimos y eso que sentimos se graba con mucha fuerza; por eso los sentimientos son lo que más fuerza tiene en nuestras vidas, porque se han grabado desde ese primer momento y con una fuerza enorme; es más, cada vez que nos encontremos en alguna situación difícil de nuestra vida, sin darnos cuenta, se reproduce esa primera grabación que grabamos cuando nacimos y volvemos a sentirnos igual de impotentes, incapaces, angustiados que en aquel momento, no importa la edad en la que nos pase esa situación difícil, no importa que yo sea una persona muy capaz, en ese primer momento nos entra la angustia ya que se pone en marcha la grabación que tenemos. Luego reaccionamos y seguimos adelante pero la primera impresión sucede así y siempre es el mismo proceso. No tenemos reacciones emocionales nuevas ante situaciones que ocurren en el presente, sino que se reproduce lo que grabamos en esos primeros momentos de nuestra vida. Posteriormente vamos aprendiendo ya que vamos empezando a escuchar pero el niño aún no tiene capacidad de razonar; todavía no tiene herramientas. Las herramientas de razonamiento para construir conceptos son las palabras y hasta que no tenemos palabras no podemos utilizar la razón y, por lo tanto, no podemos construir conceptos.

          ¿Cuándo empezamos a hablar? Podemos empezar a los 2 años a balbucear palabras, pero ¿qué puede entender un niño sino tiene capacidad para pensar? ¿qué graba él en la banda del pensamiento sino puede entender las cosas? No puede entender que su madre no le da caricias en un momento determinado porque tiene otros hijos que atender, o tiene un trabajo, o tiene que hacer cosas de la casa, etc. Lo que quiere el niño es que su madre siempre le haga caso y ¿por qué no me haces caso? El niño no entiende que tiene otro hermanito o que su madre tiene que hacer otras cosas; no lo entiende. Solo entiende que no tiene caricias, y al no tener caricias se siente mal, y cuando tiene caricias se siente bien. Con todo esto, cuando tiene que tomar una decisión, esa primera decisión vital que va a dirigir toda su vida, solo tiene esto para apoyarse: que a veces se siente bien y a veces se siente mal; se siente bien cuando hay caricias y se siente mal cuando no hay caricias.

          De mayores nos pasa lo mismo, nos sentimos bien cuando tenemos a alguien que nos quiere, que nos ayuda, que está con nosotros, que nos entiende, etc. y si no, nos sentimos mal, nos faltan las caricias, seguimos igual que aquel niño de 3 años.

          A esta edad de 3 años el niño dice: ¿cómo me siento yo? A veces me siento bien y a veces me siento mal. Sabemos que un número muy grande que sea multiplicado por un número negativo siempre da uno negativo; así, aunque hayas tenido muchos ratos buenos si has tenido momentos malos te sentirás mal, y tu decisión será “estoy mal”; entonces mira a su madre y piensa “tú estás bien” porque tienes eso que necesito yo para estar bien: las caricias. Pero a veces me las das y otras veces no me las das y no sé por qué no me las das; “yo estoy mal” pero “tú estás bien” porque tienes eso que yo necesito para estar bien; entonces, su conclusión le va acompañar el resto de su vida: “YO ESTOY MAL, TÚ ESTÁS BIEN”. Y se graba; y así somos, así crecemos y así seguimos.

          Hay otros casos en los cuales el niño no recibe esas caricias o lo que le dan no es suficiente; son los niños no queridos; concluye: “YO ESTOY MAL, TÚ ESTÁS MAL”. Así viven toda su vida y da lugar a una esquizofrenia.

         En otros casos, hay niños maltratados que sienten “yo estoy bien cuando tú no estás; cuando tú estás me haces daño”; “yo estoy bien pero tú estás mal porque tú me haces daño a mi”; su decisión final es esa, “YO ESTOY BIEN, TÚ ESTÁS MAL”. Esto da lugar a los psicópatas; detrás de un psicópata siempre hay un niño maltratado. Las cárceles están llenas de psicópatas, de niños maltratados cuyas conclusiones finales han sido “yo estoy bien, tú estás mal”; si tú no estás sigo estando bien y se da permiso para eliminar aquello que les hace daño, llegando a lo que se llega.

          En el primer caso, que podemos decir que es sano, del cual salimos todos “yo estoy mal, tú estás bien” se produce la neurosis. Todos salimos de nuestra infancia neuróticos, unos más otros menos pero neuróticos todos; por este motivo somos como somos y sentimos lo que sentimos; esto es muy importante y nos tenemos que fijar bien porque mientras tenemos esa grabación ahí de “yo estoy mal, tú estás bien”, hagamos lo que hagamos en la vida nos sentiremos mal. Esto nos obliga, por el lado positivo, a hacer un montón de cosas para volver a estar bien. Vamos cogiendo modelos, vamos haciendo lo que hacen otras personas para intentar volver a estar bien; voy a estudiar, voy hacer una carrera, voy a tener un trabajo, voy a tener una pareja, etc. Y ¿por qué? Porque si hacemos todo esto estaremos bien, y cuando hacemos o tenemos todo esto… ¿cómo nos sentimos? ¿Por qué seguimos sintiéndonos mal? Porque tenemos grabado en nosotros ”yo estoy mal”. Estamos condenados a estar mal el resto de nuestras vidas pero esto, a la vez es lo que nos estimula a hacer cosas, nos estimula a seguir subiendo montañas porque pensamos que en la próxima cima, estaremos bien; consigamos lo que consigamos, estaremos mal porque la ley no ha cambiado.

          Cuando funcionamos en la vida de manera inconsciente no sabemos a dónde tenemos que ir, no sabemos cómo funcionar en la vida. Es esto lo que nos sirve de estímulo para ir construyendo experiencias y con estas experiencias ir aprendiendo que es a lo que hemos venido aquí, a aprender en nuestro proceso de Evolución.

          Nosotros estamos evolucionando aunque no nos demos cuenta y tenemos que seguir evolucionando. Como no lo hacemos conscientemente y a voluntad son las Leyes Universales las que nos dirigen; por eso la infancia es así y si no hacemos nada al respecto así seguirá.

          La buena noticia es que podemos cambiar y podemos cambiar la Ley. Lo que se decide una vez puede cambiarse con una nueva decisión; conociendo esto podemos cambiar. Cuando estamos mal, en vez de seguir el curso de estar mal ¿qué podemos hacer? Pues le damos la vuelta y nos hacemos sentir bien. ¿Cómo se hace esto? Aquí es donde aparece el Yoga; la práctica del Yoga.

 

                                                         La práctica del Yoga

                                                                       

          ¿Para qué sirven las prácticas del Yoga? Son las herramientas del Yogui, son las técnicas, no es el Yoga. Son las herramientas que utilizamos para alcanzar determinado estado, para hacernos dueños de nosotros mismos. Lo primero que tenemos que hacer es lavarnos por dentro y por fuera; ahora, en estos momentos, ya incorporamos la higiene personal como algo esencial y habitual en la vida, pero no hay que ir muchos años atrás para encontrarnos con hábitos de higiene poco frecuentes; y si nos vamos por el resto del mundo como África, Asia, etc. podemos ver que están llenos de parásitos, lombrices, etc. Por eso la primera técnica de Yoga es lavarse. En el Hatha Yoga tenemos técnicas para todo tipo de limpiezas: de intestino, estómago, nasales, etc., lavarse los dientes podría ser una técnica de Yoga, pero ahora ya está integrada en la sociedad.

          Después de lavarnos lo que hay que hacer para empezar las prácticas de Yoga es estar contentos; esto es fundamental ya que cuando estamos contentos no estamos mal.

          ¿Cómo nos ponemos contentos? Muy sencillo: abrimos la caja de herramientas del Yoga y sacamos la herramienta que nos va a llevar a que nos pongamos contentos: la respiración.

          Tenemos que respirar amplia y profundamente porque cuando oxigenamos la sangre se pone en funcionamiento la parte del Sistema Nervioso llamado Parasimpático (el que relaja, activa los procesos anabólicos o procesos regenerativos del cuerpo, lo que llamamos el médico interno, la Physis).A los primeros médicos los llamaban físicos no porque tuvieran conocimiento del estudio físico, sino porque trabajaban con la Physis, es decir, con la energía vital, la energía curativa del cuerpo. Actúa cuando estamos relajados, cuando descansamos (ya vemos cuando estamos enfermos, que el médico nos dice “a la cama y sin moverse” ¿qué tiene la cama que cura? Que cuando estamos en la cama nos relajamos y se activan los procesos de regeneración. Por lo tanto, cuando respiramos amplia y profundamente se activa el Parasimpático y nos relajamos.

          Cuando estamos con el Parasimpático activo estamos relajados, empezamos a cantar, a contar chistes; cuando vamos con los amigos de comida terminamos riendo porque en el Parasimpático estamos contentos; así que si nos sentimos mal en algún momento lo que tenemos que hacer es ponernos contentos. ¿Cuántas veces nos tenemos que poner contentos? Cada vez que nos sintamos mal y, ¿cómo hacemos esto? Practicando Pranayama; respirando.

          Cuando respiramos oxigenamos la sangre. La gente no respira; estamos asfixiados y cuando estamos asfixiados estamos mal, estresados. Cuando nos falta oxígeno entra en funcionamiento el Sistema Nervioso Simpático que es la parte contraria al Parasimpático. Actúa al revés: contrae, tensa y por lo tanto produce tensión y estrés; el estrés mata. Por esto tenemos que activar el Parasimpático, para ponernos contentos teniendo la sangre oxigenada.

          Si cada vez que estamos mal trabajamos para ponernos contentos, vamos grabando encima de esa primera ley con la que salimos de la infancia y convertimos el “yo estoy mal” en “yo estoy bien”.

          ¿Cómo se construye un hábito? Un hábito se construye sembrando una acción. Si siembras una acción, cosechas un hábito; si siembras un hábito, cosechas un carácter; si siembras un carácter, cosechas una vida.

          ¿Cómo es tu vida? Como es tu carácter.

          ¿Cómo es tu carácter? Como son tus hábitos.

          ¿Cómo son tus hábitos? Como son tus acciones.

          Si sigues repitiendo las mismas acciones no cambiará nada, pero si quieres cambiar, ¿qué tienes que hacer? Por lo menos, introducir una acción nueva diferente a lo que venías haciendo hasta ahora; porque esa nueva acción repetida un día y otro día va a crear un hábito y ese nuevo hábito va a crear un nuevo carácter y tu vida va a cambiar; seguramente también va a cambiar la vida de los que te rodean y algo cambiará en el mundo. En la medida que algo cambia en mí algo va a cambiar a mi alrededor, y eso se notará; por lo tanto el secreto va a ser estar más contentos todos.

            Siguiendo el patrón estímulo-respuesta: respondemos a los estímulos y nuestras respuestas lanzan estímulos para el entorno; entonces el entorno también responde; por lo tanto, si yo cambio mi respuesta el estímulo que mando es otro, y la respuesta del mundo que me rodea es otra.

            Esta forma de pensar nos da poder pero si no ejercemos nuestro poder hasta el vecino del 3º tendrá más poder que nosotros. Si todo lo que a nuestro alrededor nos estimula es bueno, sonreímos; si es malo, nos entristecemos; no pintamos nada en nuestra propia vida. ¿Qué es lo que nos permite el Yoga? Ser dueños de nosotros mismos, ser dueños de nuestras respuestas; por primera vez en la vida ser nosotros mismos, porque hasta este momento hemos sido unas marionetas cuyos hilos movían todos menos nosotros.

            Tengo poder sobre mí; tengo las herramientas para responder como yo quiero no como los estímulos me obligan; soy dueño de mis propias respuestas; puedo cambiar “yo estoy mal, tú estás bien”; comienzo a estar bien y deja de mandar en mi vida un niño de 3 años.

            ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de decir o de hacer algo? ¿Por qué ha salido? No hemos podido controlarlo y luego nos damos cuenta de lo que se ha escapado. ¿Por qué ha pasado esto? ¿Quién ha decidido por nosotros? Un enano de 3 ó 4 años, el que grabó esa respuesta en su tiempo; ahora ante esa situación hay una respuesta automática y siempre es la misma: una grabación que grabó un enano de 3 años.

            ¿Quién manda en nuestra vida mientras no nos hagamos dueños de nuestras respuestas automáticas? El que grabó esa respuesta; por ese motivo muchas veces nos comportamos de forma infantil, porque se está expresando un niño, no la persona adulta; el niño que ha grabado eso, sobre todo cuando nos atrapan las emociones.

            Las emociones, ¡ojo, también son grabaciones! Aquellas primeras emociones que grabamos en la banda de lo sentido, ante situaciones diferentes, se reproducen y ahora ya no son emociones, son sentimientos. ¿Cuál es la diferencia entre un sentimiento y una emoción? La emoción surge del cuerpo emocional, es una respuesta, pero el sentimiento es un pensamiento, es una grabación que está en la memoria y que reproducimos. Se produce automáticamente e inconscientemente cada vez que estamos en diferentes situaciones, y siempre es la misma; ante una situación tenemos una respuesta, ante esta otra situación tenemos otra respuesta automática; así que… ¿qué pintas tú aquí? ¡Eres la víctima! Aquí hay algo que funciona solo: hablas, actúas, dices pero no querías decir o hacer eso.

Vamos a reflexionar: si tú no quieres hacer eso y lo has hecho, ¿quién lo ha hecho? Si tú hubieras actuado no lo habrías hecho pero, sin embargo, se ha hecho ¿quién lo ha hecho? ¿qué parte de ti ha hecho esto? Es decir, tú no eres consciente en ese momento y algo se está expresando ahí que no eres tú, porque si fueses tú no estarías en esta situación porque tú no querías hacerlo…

Por lo tanto, uno de los primeros trabajos que tenemos que hacer es con el niño y lo que vamos alcanzando es hacernos dueños de nuestros automatismos, esos automatismos que se reproducen por sí solos; cuando te haces dueño de los automatismos es cuando empiezas a ser tú mismo; ya no se reproduce esa respuesta automática que no controlas, que no sabes ni de dónde sale y luego te arrepientes.

Ese es el trabajo del Yoga. Tenemos que empezar por ahí. Cambiar la ley de “yo estoy mal, tú estás bien”. A veces se producen situaciones así; tú estás en un momento agradable, disfrutando, y se activa la ley “yo estoy mal, tú estás bien” y el automático concluye : no puedo estar bien. Si aquí la grabación no es consciente y la grabación es “estoy mal”, ¿cómo puedo estar bien? Por esto muchas veces cuando estas disfrutando te sientes culpable, como si estuvieses haciendo algo malo. ¿De qué me siento culpable? De estar contradiciendo la grabación; y es más, torpedeas esa situación agradable para convertirla en desagradable y terminar discutiendo, riñendo, cambiándolo totalmente para reforzar el “estoy mal” ¿ves cómo estoy, ves como estoy mal?

            Y ¿qué es lo que tenemos que hacer? Todo lo contrario: ¿estoy mal? ¡Pues a ponerme bien! ¿Y qué tengo que hacer para ponerme bien? YOGA. Porque nos da las herramientas para hacer este cambio y reprogramar esto; cambiar el “yo estoy mal” por el “yo estoy bien”; es decir, que lo que la gente busca que le llama felicidad no es la felicidad; lo que busca en realidad es estar bien; ¿Por qué? Porque está mal, es así de fácil; y estamos condenados a estar mal, hagamos lo que hagamos, mientras a esto no le demos la vuelta. La felicidad no tiene nada que ver con esto. La felicidad está más allá; todo esto es un comportamiento de la personalidad inferior.

            El yo inferior tiene tres aspectos: uno es el cuerpo físico que actúa; otro es el cuerpo emocional que genera el deseo; el último es el cuerpo mental que alberga conocimiento. Así es como funciona nuestra personalidad: Conocimiento, deseo y acción.

          Lo que conocemos lo deseamos y el deseo es el motor de la acción; actuamos para conseguir el objeto del deseo; de aquí la publicidad, la propaganda, etc, que nos dan a conocer algo que nos genere deseo para que luego pongamos lo que tengamos que poner de nuestra parte, que es la acción, e ir a comprar el producto, ir a votar, etc., lo que sea.

            Por lo tanto, si no tenemos el conocimiento no lo deseamos, ya que no podemos desear algo que no conocemos.

          Esto tiene trampa: la trampa es que el deseo produce apego, apego al objeto deseado. Estamos apegados a aquello que deseamos y el apego genera siempre sufrimiento.

            Cualquier emoción que tengas genera un deseo y ese deseo crea un apego. Si tienes un niño dices “mi niño”, estas apegado al niño. Cualquier cosa que le pase al niño te afecta a ti; si es el niño de la vecina no te afecta y si es uno de otro país ¿te afecta o no?. Te afecta mucho menos aunque también sea un niño. ¿Por qué no te afecta? Porque no tienes apego. Ejemplo: oyes un ruido en la calle, te asomas a la ventana y ves un golpe en un coche; como no es tu coche no te afecta, no te has apegado al coche del vecino, y así con otras cosas.

            Igual si te enamoras. Antes de enamorarte no te importa lo que le pase a esa persona, te enamoras y es un sin vivir; un día te desenamoras de repente y ya no te importa ¿qué es lo que ha cambiado? El apego; el apego nos hace sufrir siempre.

            Por lo tanto, ¿cómo conseguimos la felicidad? La felicidad no es algo que se pone, es algo que queda cuando quitamos algo; lo que tenemos que quitar es el sufrimiento. Lo mismo sucede con la paz; la paz no es algo que hay que poner, es algo que queda cuando quitamos algo; ¿qué tenemos que quitar para que haya paz? Tenemos que quitar el conflicto. La primera y más importante de las conquistas que tenemos que hacer en el Yoga es construir la paz en nuestro interior, la paz interior; esta paz interior la conseguimos eliminando el conflicto; ese conflicto en nosotros surge del juego de las emociones, del miedo, la ambición, la sexualidad, la envidia, los celos, la tristeza, el querer, el odiar, etc.; y digo el querer, no el amar; el amar no es una emoción es otra cosa. Todas las emociones cuando empiezan a funcionar construyen un conflicto en nosotros y, entonces, ¿cómo hacemos para que el conflicto desaparezca? Ya sabes, muerto el perro se acabó la rabia.

            En el camino de la meditación el primer obstáculo que tenemos que vencer es el conflicto y la meta es la paz. Te sientas, estás ahí adentro, respirando, oxigenando, relajado y entonces en el hipotálamo y en los tálamos se producen unas sustancias que se llaman endorfinas y encefalinas que inhiben el dolor y las emociones.

            En los años 60, un doctor portugués desarrolló un sistema de relajación profunda, la llamó “sofrología” y con este sistema se han hecho operaciones sin anestesia en estado de relajación y con el paciente consciente. En este estado de relajación profunda se inhibe el dolor y también las emociones; por lo tanto desaparece el conflicto y desaparece el apego ya que no hay emociones. En ese instante, estás en paz; al mismo tiempo, al desaparecer los apegos desaparece también el sufrimiento y aparece un estado de felicidad. Hay que llegar a ese estado de relajación profunda donde se segregan esas endorfinas naturales y donde todo lo demás desaparece.

            La paz en sánscrito se llama Shanti; no es el nombre de la paz, es la paz en sí misma, la vibración de la paz; aquel que está en paz es que tiene Shanti y el que tiene Shanti, es un santo.

          Un santo no es un ser sabio, es un ser que está en paz y es feliz porque no tiene apegos; por lo tanto no tiene sufrimiento, tiene felicidad. Por eso decimos al principio que la gente no está preparada para ser feliz, está preparada para tener emociones y busca esas emociones; para sentirse bien se tira por un puente, un barranco, liga en un concierto, rompe escaparates y, ¿ lo hace para sentirse bien? O ver una película de miedo y le preguntas ¿qué tal lo has pasado? ¡De miedo! La gente confunde tener miedo con pasárselo bien; ¿por qué? Porque necesitan emociones intensas para sentirse con la adrenalina a tope; pero eso no es estar bien ni ser feliz, es todo lo contrario, se busca el sentirse mal, estresado, angustiado… ¡Y lo decimos! Hoy me he tirado al gua y casi me ahogo tres veces pero, ¡qué bien lo he pasado! Pues vale, seguimos así, para gustos se hicieron los colores, pero no es la línea correcta para buscar la paz.

           

            Si hacemos esto todos los días ¿qué ocurre? Que siempre hacemos la misma acción y, así, cosechamos un hábito; si hacemos el hábito cosecharemos un carácter; y si sembramos un carácter cosecharemos una vida. ¿Cómo es tu vida? Como es tu carácter; pero, ¿qué ocurre si yo todos los días de mi vida me siento y construyo un momento de paz? ¿Qué estoy sembrando? Un momento de paz que pueda ser más o menos largo, un día, otro día, otro, otro, se crea el hábito de estar en paz, que tiene todas esas consecuencias de las que estamos hablando y, cuando estoy en paz y soy feliz, soy bueno (ser bueno es no hacer daño a nadie,), y si, además, hago cosas que ayudan mucho mejor. El principio de ser bueno es no dañar y, ¿cuándo no dañamos? Pues cuando estamos en paz pasamos de hacer daño. La gente no es mala en general, lo que pasa es que la gente está llena de conflictos y cuando el conflicto sale fuera se hace daño.

            Todos somos buenos pero cuando nos enfadamos sacamos todo y que se cuide el que está delante; no es por ser malo, es porque nos ha salido toda la rabia, la ira, etc., nos sale y pensamos: ¡se va a enterar! Nos ha salido el conflicto y salpicamos; y al salpicar hacemos daño. Si estamos en paz y somos felices no haremos daño; seremos incapaces de matar una mosca.

            Ejemplo: está una mosca por la cara; la quitas; se vuelve a posar; la espantas; vuelve, y así hasta que te enfadas y coges cualquier cosa y le das. ¿La culpa? De la mosca porque tú bien tranquilo que estabas ahí, no te habías metido con la mosca. Ya vemos, para matar una mosca tenemos que enfadarnos y cuando estamos en paz no hacemos nada, todo lo contrario, somos buenos; solo cuando tenemos conflictos es cuando saltamos. La práctica de Yoga hace que lleguemos a ese estado de relajación profunda donde se produce esa secreción de endorfinas y encefalinas y se inhibe el dolor físico y se inhiben las emociones.

          Nos queda el pensamiento. El siguiente paso es eliminar el pensamiento con la consecuencia del silencio interior. Si no construyes la paz interior nunca podrás construir el silencio interior porque el conflicto estimula a la mente. Si no estamos contentos no podemos construir la paz, por lo que hay que empezar por estar contentos, construir la paz y, ahora que estoy en paz, hacer que desaparezca la mente.

Esto lo conseguimos concentrando la mente, manteniéndola concentrada en un solo punto; al cabo de unos momentos la mente parece que no está; si la mente desaparece lo que queda es el Conocedor. ¿Nosotros nos damos cuenta de que estamos aquí? ¿Nos damos cuenta de que existimos? ¿Nos damos cuenta de que nos estamos dando cuenta?

¿Qué parte de nosotros se está dando cuenta? ¿Qué parte de nosotros está ahí haciéndose consciente? Hacerse consciente significa darse cuenta de algo. Si yo miro el vaso me doy cuenta del vaso; al darme cuenta del vaso me hago consciente del vaso.

Eso que tengo detrás, si no lo veo, no me hago consciente de ello.

          ¿Qué es eso que conoce, que se da cuenta? Esa es la Verdad de nosotros mismos, eso es lo que somos; todo lo demás, es lo que no somos.

          ¿El cuerpo físico cambia o no cambia? ¿Las emociones cambian o no cambian? ¿Los pensamientos cambian o no cambian? ¿Tú cambias? Tú siempre has sido el mismo, nunca has sido otro, por lo tanto: ¿quién es ese que siempre es el mismo y que se da cuenta? Eso es lo que llamamos Conciencia, el Observador interno, el Ser.

          Ser significa aquello que “es por sí mismo”; al ser por sí mismo da existencia a todo con lo que se relaciona.

           ¿Qué pasa en el momento de la muerte? ¿Por qué pasa el cuerpo de estar vivo a estar muerto? ¿Qué es lo que ha abandonado el cuerpo para que se muera? Es la Vida; mientras la Vida está en el cuerpo el cuerpo está vivo, si la Vida se va el cuerpo se muere. ¿Qué es lo que somos nosotros? ¿El cuerpo que se queda o la Vida que se va? Esta respuesta es muy importante dependiendo si hacemos Yoga o no. Si soy el cuerpo ya te puedes ir a tomar cervezas que también está bien; ahora, si soy la Vida,¿qué es la Vida? ¿qué es esa Vida? Es eso que ve, eso que se da cuenta; es Vida y Conciencia, y sostiene a todos los cuerpos (por eso es el Sostenedor, el que da Vida); Eso no muere, ni nace; Eso es siempre; por ese motivo el que conoce eso conoce que ni nace ni muere. Nosotros no nacemos ni morimos porque el que nace y muere es el cuerpo, pero “Eso” que está ahí dándose cuenta no nace ni muere, eso es lo que entra en el cuerpo al nacer; ¿por qué no lo conocemos? Porque no hacemos Yoga.

            Cuando haces Yoga y llegas a este punto en que la mente desaparece, ¿qué es lo único que se queda ahí? Pues lo que hemos dicho, la Conciencia, el Conocedor. Esto es lo que se llama meditación; en la meditación conocemos la Verdad de nosotros mismos; pero para llegar hasta aquí hemos tenido que trabajar con el cuerpo físico, las emociones y con la mente, conocer todo eso en nosotros, hacernos dueños de eso para poder hacerlo desaparecer, y, ¡magia!, desaparece el cuerpo físico; ¡magia!, desaparecen las emociones y, ¡magia!, desaparece la mente. Solo queda la Conciencia, el Ser, lo que no muere ni nace porque solo es Vida y Conciencia. Cuando termina la meditación, ¡magia!, aparece la mente, las emociones, el cuerpo físico y ya estás aquí otra vez.

          Tenemos las herramientas para conseguirlo y luego, desde ahí, sacarlo y expresarlo en el mundo entero; esto es lo que tenemos que hacer y eso es el proceso de la Evolución Humana. Culminaremos la evolución cuando realicemos la Verdad de nosotros mismos y nos convirtamos en ella; por ahora nos identificamos con los vehículos físico, emocional y mental por lo que el trabajo de Yoga es, poco a poco, ser, darte cuenta, hacerte consciente hasta conocer la Verdad de ti mismo, lo que eres realmente, lo que todos somos realmente y en ese proceso, ¿qué hemos conseguido? Estar en paz y ser felices, ser buenos.

            Cuando somos felices hemos eliminado el sufrimiento. El sufrimiento es una medida que utiliza la Ley Universal, el Dharma para empujarnos hacia la meta cada vez que nos salimos del camino. Cada vez que nos salimos del camino que nos lleva a la meta aparece el sufrimiento en nuestra vida; cada vez que no vamos en la dirección correcta aparece el sufrimiento en nuestra vida para conducirnos hacia la meta.

            ¿Cómo corrige el Universo esta trayectoria? Haciendo que el sufrimiento aparezca en nuestra vida; el sufrimiento no aparece en puro, es decir, ¡hala! un kilo de sufrimiento para ti; no, utiliza caminos de sufrimiento tipo el hambre, la sed, la pobreza, la enfermedad, la guerra, los terremotos, los accidentes para que haya muertos, etc. Nosotros somos los responsables de los accidentes, de todas estas situaciones que producen sufrimiento, nosotros las construimos, las hacemos necesarias para poder reconducirnos.

            Si vamos en la dirección de conocer la Verdad de nosotros mismos, que es la culminación de la Evolución Humana, hacemos innecesario el sufrimiento.

          Al hacer innecesario el sufrimiento queda la prosperidad; por eso, este camino que se enseña en esta Escuela Sanatana Dharma es el camino de la prosperidad material y espiritual.

            La meta está aquí, dentro de nosotros. La meta eres TÚ. No tenemos que ir a ninguna cueva ni a ningún lugar, está aquí en nosotros. Tenemos que comunicar esto a las personas que estén preparadas. Algún día, será innecesario el sufrimiento en la medida que vayamos haciendo este trabajo; habrá efectos colaterales: la salud física, la paz, la felicidad, etc. No son metas, son consecuencias de hacer este trabajo.

            La meta del Yoga no es ser feliz o estar en paz; no es estar sano; la meta del Yoga es alcanzar la Verdad de uno mismo, Realizar a esa Verdad, ser uno mismo; pero para llegar hasta aquí tenemos que pasar por todo lo demás y sus consecuencias. Todos lo tenemos que hacer, más tarde o más temprano; todos tenemos que llegar a la meta, todos tenemos que llegar ahí si no es en esta vida será en otra.

          Ese es nuestro Destino.     

 

 

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